Delirios de una mente trastornada

Crecer


Allá en aquellos tiempos era yo tan solo un niño. Pero aun recuerdo no querer llegar a casa por miedo al hogar; esos que te hacen querer correr hacia el bosque, ese puro, violento e incontrolable oasis.

Corro, hacia el infinito. Con fuerza sin sentido pero con mucha razón. Solo… O tal vez solo solitario…

Levanto la mirada y la luz, escondida, tenue, inocente, me ilumina; me cubre: un cálido abrazo de ésta mi naturaleza.

Me pierdo y en esa perdición me libero, siento.

No hay casa, solo un olvido ocasional. Y un recuerdo de esta pobreza, causa de una excesividad de objetos.

Y sin embargo no la pasé tan mal; nunca pasé hambre.

Crecí y busqué un significado ¿ Y qué encontré? Mucho valor carente de realidad, una pasión que no encuentra posición, una mente que se pierde en la sinrazón,  una negra caricia que me hace pedir perdón.

Fuerza, la muerte se rehusa a venir, solo te atormenta, te seduce. Fuerza y poder. Si no, no vas a lograr encontrarla. Esa vida que te hace falta, esa historia que quieres escribir. Esa venganza contra lo que no quiso morir.

¿Me limito a soñar? ¿ O aprendo a volar?

Corto mi espalda, abriendo camino. De mi sangre sale ese veneno del olvido.

Un tumor de mis pulmones, quiere respirar. Busca lugar a traves de mis omóplatos, empujándolos, obligándolos a salir.

¡Cómo disfruto el sufrimiento de crecer!

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