Delirios de una mente trastornada

Confort


Las rosas pasan
tras tu caminar
y los laureles
coronan tu cabellera
y el olvido;
el olvido ya no está.

Pero tú, tú
sí estás,
llenando mis noches
de un inacabable sudor.

Gaia canta,
ruega por tu voz,
por tus palabras
y sus sentidos.

El silencio calla
para escuchar
la gloria de tus ojos,
que producen
esa mirada,
perdida y absoluta
O será que yo me pierdo
en ellos
en su pasión,
su sinrazón

Despierto
y tus besos
son mi satisfacción

Recuerdo tus gemidos
y pongo mi condón
sobre tu bota

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Una respuesta

  1. Amo ese final, y no solo el final ❤

    6 octubre, 2010 en 9:39 PM

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