Delirios de una mente trastornada

Actriz en papel


Te quedaste ahí,
sentada sobre aquel
sillón tan francés,
respetando mi nombre;

deseando besar a la calavera,

parca de antejos oscuros,
a los que te llaman porque no te conocen,
sí, de ese lugar nunca te irás.

Amarraste las cadenas
a tu cuello y te fuiste volando a pasear;
sin peso no vale la pena viajar.

De vez en cuando
dialogando con la duda,
con aquella luna,
y su fugaz brillo
resuena en mí una voz:
“veo demasiado hacia el futuro”

Cuando tu ubicación
me resulta incierta,
recuerdo que sigues sentada,
en ese cojín, viendo tu retrato amarillo,
aquel cuya cara esta borrada.

Recuerdo y repito esa frase:
le tengo miedo al diván.

 

Foto tomada de acá

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