Delirios de una mente trastornada

Callar


Autor Jonathan Cordero

En calma y observando de nuevo
esa pecera, nace en mí
la incesante necesidad del deseo,
siempre llamándote a ti:

Ven amiga, ven compañera
ven ¡oh noche sin sonido!
háblame con todas tus señas.

Trae tu menguante permanencia
que tu grito apagado
será en mi la equivalencia;
de la lluvia lo calado.

Cual Beethoven hare arte
de las blancas, silencio
eterno será mi areté.

Reverbera esa tu penumbra
con el lucero de la tarde.
Mi ortostilo genera umbra
versa, luz ausente arde.

 

Foto tomada de aquí

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