Delirios de una mente trastornada

Rey niño (Segunda parte)


Paso el tiempo
y las lagunas crecieron
en el centro del país del Olvido,
una a una se juntaron,
año a año lentamente
un mar fue creciendo

El rey niño miraba
desde su alta torre
como el agua iba subiendo
atrapándolo en su solitaria prisión,
año a año el dolor se convirtió en sufrimiento.

Mando heraldos a sus vecinos
alertando, previniendo,
pronto el mar pasaría sus fronteras…

Pero en sus gritos de ayuda
ellos solo vieron
una amenaza y no su arrepentimiento.
Diques y murallas en el horizonte
continuamente fueron apareciendo
símbolos de la vacía indiferencia.

Mientras tanto el agua iba subiendo
y con ella la desesperación
de saber que no habrá un mañana.
En su frágil mente
el niño pensó
-para que continuar-
porque no apresurar
su aniquilamiento.

De una negra caja,
gravada en oro
sobre ella una inscripción:
“Tranquila Salvación”,
saco la daga
su mano temblaba,
su corazón explotaba.

Primero el beso frio
luego el húmedo calor,
la visión empezó a nublarse,
por último la completa absolución.

De su garganta
salieron
todos
los recuerdos
reprimidos

El mar se hizo océano,
los diques y murallas destrozo,
cubriendo por siempre
ese mundo que es solo mío
con la profundidad del Abismo.

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2 comentarios

  1. ale

    creo que me gusta mas la primera parte…me hizo mas feliz

    12 julio, 2011 en 7:32 PM

    • es la subida antes de la inevitable caida, la segunda parte tenia que ser triste por que la primera era feliz

      13 julio, 2011 en 11:47 AM

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