Delirios de una mente trastornada

Si


Adentro nace una palabra
prematura, de piel rosada
y venas marcadas.
Tiembla, tose y se retuerce
pero se rehúsa a morir
sabe a que ha venido,
se piensa quedar.

Desnuda parte hacia el horizonte
no sin antes pensar en sus compañeras
-algún día volveré,
juntos haremos poesía,
ustedes me verán como un héroe,
yo solo diré que me harte
de este lugar-

Al poco andar
encuentra un pueblo
por gigantes habitado.
Caras y cuerpos rotos,
echados; quemados por el sol.

Intrigada la palabra
se cuestiona
porque al verla
ninguno se movió,
hasta que logra ver
las cadenas y los letreros de neón
en todos escrito un:
¿Qué dirán?

Preocupada por no saber
a “quienes” se referían
caminando continúo
hasta llegar a un frondoso bosque.
El suelo respiraba, crujía,
tropieza con una rama,
su cuerpo lleno de barro queda.
Al levantarse la rama hablo:
“Mi nombre es Sentido
tómame y ya no volverás a caer”

Así continuaron los dos,
feliz la rama de sentir el aire,
segura la palabra
nunca más cayó.

Lentamente el bosque
en pradera se convierte,
Palabra y Sentido caminan al unísono
con fuerza, como si supieran su destino.

El viento sopla
y como la imaginación,
la palabra levanta vuelo
da vueltas y piruetas.
Sentido cuenta y recuerda
los días en que alto en el árbol
el sol veía nacer y morir,
suavemente a tierra caen
en frente de una casa
escavada en una pequeña colina.

A su llegada sale
a recibirlos un hombre barbudo

-Vengan Palabra y Sentido,
largo tiempo he esperado su venida.
Entren, esta es mi casa,
mi nombre es Sonido-

Entran los dos,
les da la bienvenida una gran bóveda
cavada a mano;
al final una gran puerta plateada.

Con un ademan
el viejo Sonido
los invita a sentarse.
Una vez en el suelo,
se acaricia la barba pensativo

-Al otro lado de la puerta
esta tu destino,
toma esta armadura
con ella tal vez
serás recordada.
Pero estate segura
al salir morirás.
Feliz, tu muerte,
a dos dioses hará.

Veras Palabra
tu nombre juntara sus energías,
tu nombre es Si-

Al oír su nombre Palabra
cae en cuenta de su verdad,
decidida agarra a Sentido,
se pone la armadura
y corre hacia la puerta.

Con su cuerpo rompe las bisagras de la puerta
y al cruzarla piensa
-Mi nombre será recordado,
así nunca moriré-

Epilogo

Piensas un poco tu respuesta
humedeces tus labios
y disparada sale una palabra
como un silbido.

Mientras te beso pienso
-que valientes son las palabras-

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