Delirios de una mente trastornada

La Sandía


Llueven lunas
de sed
sobre las dunas
de la tarde.

Al caer calientan
mis cachetes,
quemando
grises arbolotes.

Suenan
como el viento
pochetón
que rompía
el esqueleto
amarillo
del mediodía.

Llueven lunas de sed
se desgarra la sandía
y sus negras semillas
me hablan de mejores días

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