Delirios de una mente trastornada

Cafés y grises


No tienes piel te digo,
solo la tierra mojada del desierto
que se abre frente a mis dedos,
la que me dejas moldear
la que, cual remedio de chaman,
me das para embarrar
en mis heridas

No tienes ojos
solo el calor de las planicies
y por cejas un impar árbol
bajo el cual me siento a filosofar

sobre como tú te medicas
y yo me drogo
sobre como tú te vas
y yo me vengo

No tendrás ni piel, ni ojos, ni cejas
me las he dejado aquí,
en estas palabras
y en esta tu tinta
serán eternas.

Para una mujer del Sur

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2 comentarios

  1. Hola. Ya tengo prisa pero no tanta como para dejar de decirte que me gusta, ya leeré más. Un abrazo.

    7 junio, 2012 en 7:23 AM

    • Muchas gracias por detenerte a dejar un comentario, espero que te guste lo demas

      7 junio, 2012 en 7:31 AM

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